El Zasca!!

Número 14

Octubre 2017

PRECARIEDAD,NI EN LO PÚBLICO NI EN LO PRIVADO                                         Libertad de expresión y de opinión

La revista de opinión que crea adicción

 en redes sociales :

La militancia en los partidos

No seré yo la que le quite importancia a la militancia de los partidos, primero porque creo firmemente que constituye sus cimientos y segundo porque su papel es mucho mayor que el de meros accionistas de la empresa en la que inexorablemente se han convertido, a día de hoy, dichas organizaciones. Ya escribí en otro momento que cualquiera de ellas debiera analizar su trabajo, sus objetivos y por tanto sus estrategias en el mundo actual. Porque no sirve el análisis de las mismas variables de cuando aparecieron. En la ausencia de un verdadero debate sobre todo esto pueden esconderse algunas de las claves de la "vejez" que muchos desprecian cuando contemplan su funcionamiento. El por qué esa militancia, que vive en lugares concretos, conecta mejor con los dirigentes máximos federales, a los que no tiene otro acceso salvo vía redes, que con los responsables políticos próximos y visibles a diario, daría para un tratado sociológico brillante, aunque creo que tiene que ver con las urdimbres políticas de cada lugar y la red de influencias, existente a través de los mandos intermedios. Nadie es importante para su mayordomo (que diría el otro). Si a eso se añade la falta real de interlocución (salvo para unos cuántos validos) o de ayuda en momentos difíciles, pues es motivo suficiente para que las bases, dicho sea eufemísticamente, hayan dicho, hasta aquí hemos llegado. Ahora bien, aún siendo conscientes de todo ello, es preciso saber que un partido necesita organización, igual que cualquier grupo humano que se precie, si quiere ser efectivo y eficiente. Todos no pueden hacer lo mismo y al tiempo, porque ello derivará en un fracaso del trabajo general, al dejarlo muy disminuido. Debe haber una estructura en la que cada uno y cada una tenga un papel determinado y preciso desde el que desarrollar sus potencialidades, ya sea dirigir una Consejería o rellenar sobres para buzonearlos. El posible error de perspectiva de quienes han hecho creer a muchas buenas personas que son ellas sus únicos interlocutores en el juego en el que parece haberse convertido la política de estado, no tiene parangón Un dirigente no puede despreciar la estructura lógica y completa de un partido salvo que quiera destruirla, por acción u omisión. Sin un sistema organizativo, sin tramos intermedios, sin correas de transmisión y sin representantes, la estructura deja de existir y por tanto el partido pierde el "cuerpo" que le hace funcionar como un ente dinámico . Es como si un ejército de hombres o mujeres solo se manejara entre soldados y generales y dejase atrás a los cabos, sargentos, tenientes, coroneles...Seguro que éstos al sentirse ninguneados y teniendo como siguen teniendo influencia, actuarían a modo de resorte para volver a tener sus prerrogativas, convencidos de que les asiste la razón. Hemos podido ver así, en los últimos tiempos, situaciones y reacciones improvisadas y hasta ridículas, donde la vehemencia y un cierto orgullo de clase han hecho su parte del trabajo. Pasar a la escenificación, en vivo, delante de media España era sólo cuestión de tiempo. Pero los ritmos de un partido en cuestiones fundamentales no pueden medirse con los cronómetros de los medios de comunicación. Los conceptos abstractos que subyacen en la cultura política no pueden llevarse a la concreción de la crónica periodística. Bien le vendría al Psoe imitar, en lo que tiene de bueno, esa retranca de Rajoy, tan castigada en los comentarios de los analistas, pero tan premiada en las urnas. La prisa para quien la precise, amigos y amigas. Carmen Heras
 

 
 
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