El Zasca!!

Número 13

Septiembre 2017

PRECARIEDAD,NI EN LO PÚBLICO NI EN LO PRIVADO                                         Libertad de expresión y de opinión

La revista de opinión que crea adicción

 en redes sociales :

Nos faltan élites políticas

 


Hoy me he levantado ambiciosa. He empezado a pensar que nos hacen falta verdaderas élites políticas. Buenos profesionales con un alto sentido de Estado. Si, amigos. Verán ustedes: cuando digo élites no hablo de amos, ni siquiera de señores paternalistas, nada de despotismo por muy ilustrado que sea. Cuando hablo de profesionales no me refiero a funcionarios probos, ni autómatas cínicos o sin alma. Ni siquiera personas independientes, reconocidas por sus altos valores cívicos. Cuando menciono el sentido de Estado me estoy refiriendo a esa conciencia sincera de que lo institucional nos hace falta para respetarnos y construirnos todos los días como país. Porque miren, nadie nace siendo élite, sin más, aunque se pertenezca a una familia de alcurnia en cualquiera de los diferentes sectores sociales. Para pertenecer al estamento hay que reunir ciertas características, mejorables con el estudio y la experiencia. Así qué ¿por qué no las formamos?. A partir de unas determinadas cualidades que ofrezcan los sujetos. Antes eso lo hacían los partidos políticos, pero ya no. Porque lo que sí tengo claro es que las élites políticas deben existir para abrir camino, para infundir seguridad, para enseñar al resto formas de actuación adecuadas. Para que la democracia salga más a cuenta. Día a día. Miren para Inglaterra, el Parlamento abierto, los diputados en contacto contínuo con sus demarcaciones...construyendo. Una de las variables que se ha llevado por delante la crisis económica y social en España son los conceptos verdaderos. Al igual que la joya ha sido sustituida por la bisutería de diseño hemos hecho lo mismo con la mayoría de las cuestiones democráticas fundamentales. Que las hemos rebajado en calidad. Para mantener la ilusión empezamos a dar importancia a cuestiones aparentemente esplendorosas sin darnos cuenta (o si) que su luz era muy relativa. Hemos hecho creer que la función hace al órgano sin advertir (o advirtiéndolo) que la mayoría de las veces solo se puede cumplir con el papel si antes se tiene aprendido y asimilado y no a la viceversa. En el caso que ocupa este artículo, el de las élites políticas, ¿de verdad que hay alguien, hoy, que pueda creer que disponemos en toda España de unas verdaderas élites políticas? Gente con carisma, con formación contrastada, con experiencia en los asuntos de los qué habla o en los qué interviene, con una personalidad no sujeta al albur de una opinión publicada o pública, de unos asesores de imagen? ¿Con clarividencia?¿Con sentido de estado?¿con discípulos aprendices que continúen su labor? Me temo que no, amigos. Yo no las veo, ni cuando hablan, ni cuando actúan algunos de nuestros más conocidos "líderes" . Los dedos de la mano y me sobran. Pero descuiden que nadie dará el primer paso para crearlas, embarcados todos en sus propios trayectos. Trayectos y proyectos. Me temo que para cuando reaccionemos como ciudadanos, habrá pasado un tiempo precioso sobre el que volver es prácticamente imposible. Perdida la generación media actual y las anteriores, nunca suficientemente reconocidas y aprovechadas. Carmen Heras 

 

 

 

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