El Zasca!!

Número 14

Octubre 2017

PRECARIEDAD,NI EN LO PÚBLICO NI EN LO PRIVADO                                         Libertad de expresión y de opinión

La revista de opinión que crea adicción

 en redes sociales :

¿Qué tipo de partidos se necesitan?

Si yo tuviera la responsabilidad de estructurar una nueva organización, pensaría muy en serio
para qué la quiero y cuáles son los ojos que la van a examinar.
Como en el campo educativo, donde la escuela y sus transformaciones van por detrás de la vida misma, los partidos y los sindicatos ya no son ejemplos de actuación para nadie. Aunque,
evidentemente, queden reductos magníficos ante los que quitarse el sombrero.
Algo que no es útil, no es solicitado. De nada valen las utopías que consumen tiempo y espacio si su aplicación diaria no se ve. Si nadie las aplica para sacarnos de una situación complicada. Si, alcabo, siempre se llevan el gato al agua los mismos. Y los mismos no son la generalidad.
Pretender que unas estructuras creadas en el siglo pasado o a finales del anterior a éste, den
respuesta a las demandas de hoy es como creer que las primeras máquinas de la revolución
industrial sigan funcionando con plena eficacia ahora.
Cada tiempo tiene sus propios problemas. O los mismos, pero actualizados por unas
circunstancias propias que hay que tener en cuenta. Con ello, por delante, nos convendría
reflexionar por qué queremos, lo qué queremos.
¿Buscamos una organización para ganar elecciones que nos dé el aparato de cualquier
administración y el boletín oficial del estado? Tendremos entonces que buscar unos recursos,
unas asesorías, un lenguaje y unos escenarios acordes a esos fines. Nada de emplear el tiempo en otras cosas. Busquemos la fuerza y el empuje de los candidatos americanos, que surgen a la luz pública en los periodos preelectorales, que debaten asuntos concretos, que pelean por los votos y por la financiación de sus campañas. Ahí, la estructura visible se crea cuando hace falta.
¿Buscamos organizaciones vertebradoras, parte y sustento de la sociedad en la que viven sus
componentes? ¿Creemos en la transformación proveniente de la participación ciudadana, en cada barrio, oficio o actividad lúdica? ¿Que confía en el poder de las bases y su influencia? Pues entonces, necesitaremos espacios, células de formación, de desarrollo, de iniciativas con líderes y menos líderes que luego hagan ese trabajo fuera de las mismas, aprovechando su propia situación y empuje.
¿Creemos en la democracia representativa o en la asamblearia? Porque exactamente no
coinciden. Si se delega en unos representantes, no se puede estar continuamente
ninguneándonos, so pena de neutralizarlos totalmente y que así no cumplan su función. Si es la democracia directa nuestra preferida, no debemos gastar tanto tiempo en esos Congresos, donde lo único que importa, en los últimos tiempos, son los nombres de los componentes de sus ejecutivas, inmensas, para dar gusto a cada pequeña comarca, y al por mayor.
Hay que aclararse, amigos. Y para ello hay que reflexionar humilde y honestamente. Sin mirar por el rabillo del ojo, lo que hacen los contrarios, que curiosamente están sentados en la misma mesa y comen el mismo pan.
 

 

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