El Zasca!!

Número 12

Julio/Agosto 2017

PRECARIEDAD,NI EN LO PÚBLICO NI EN LO PRIVADO                                         Libertad de expresión y de opinión

La revista de opinión que crea adicción

 en redes sociales :

…, ¡ nos queda la RAE!

Son muchas las palabras que se utilizan de forma generalizada sin que nos hayamos
parado a reflexionar sobre cuál es su verdadero significado. Casi a diario solemos
escuchar, peyorativamente, la palabra Populismo; y según la RAE populismo se define
como “la tendencia política que pretende atraerse a las clases populares”. También
solemos escuchar elogiosamente la palabra Democracia, y entre sus diferentes
definiciones tenemos “ que es la forma de gobierno en la que el poder político es
ejercido por los ciudadanos. Y que es la doctrina política según la cual la soberanía
reside en el pueblo, que ejerce el poder directamente o por medio de representantes”.
Obviamente ambas palabras se encuentran relacionadas y su finalidad en sí mismas se
orientan a expresar la necesidad de que sea el pueblo quien dirija sus propios destinos.
Los que utilizan la palabra populismo para intentar desprestigiar una estrategia
política deberían ser más doctos en nuestra lengua, porque realmente están cayendo en
un error que define sus propias carencias y las encaminan a ir contra el interés
general. Ser demócrata precisamente es buscar el interés general por encima de los
intereses particulares de una minoría. Aquéllos que utilizan estos términos para
intentar desprestigiar al adversario político que defiende tesis totalmente opuestas, se
retratan en su imagen contraria y a la vista de estas actuaciones y/o comportamientos
se denota el evidente mensaje que existe tras ellos; los cuales son muy contrarios al
verdadero interés general de una sociedad que está evolucionando, lentamente pero
con paso firme, a comportamientos muchos más democráticos.
En mi opinión, y en la de muchos que intentamos comprender esta convulsa actualidad,
denotamos que la concienzuda manipulación que persiste en aquéllos que nos están
dirigiendo va encaminada a confundir para que la trasparencia, la dignidad, la
honestidad, la valía, el prestigio, la experiencia profesional, la racionalidad, y los
principios de amar y respetar al semejante no se impongan en nuestra vida diaria.
Nuestro entorno se nutre de personas que anhelan, precisamente, dirigentes que sepan
entender estas dos palabras que tanto significado encierran en sí mismas y con las que
hemos crecido; y no estamos dispuestos a ser confundidos ni engañados.

 

 

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